En el Nº 27 de “CERAMICA” publicamos un artículo de Pablo Campos titulado “Las burbujas de aire”. Luego de leerlo, y analizarlo cuidadosamente, me quedó claro que Pablo Campos opina que las “explosiones” producidas durante el proceso de bizcochado de piezas cerámicas son ocasionadas “únicamente” por la presencia, en la pasta, de cantidades de agua (humedad) superiores a los límites convenientes. Cuando se refiere a la presencia de aire, y propone algún ejemplo extremo, nunca habla de “explosiones” y sí de la posibilidad de roturas, fisuras, agrietados, etc, en los casos que haya defectos de diseño, construcción, pegado u otros, y afirma que en condiciones normales el aire contenido en las pastas o en el interior de las piezas cerradas no trae ningún problema.
Al leer, en el Nº 28, las objeciones de Omar Domínguez a la nota anterior lo primero que podemos observar es que en ningún momento diferencia las “explosiones” de las otras roturas (fisuras, grietas, etc.) cuando todos conocemos la diferencia. Sin embargo cuando cuestiona el término “burbujas” lo hace correctamente, desde el punto de vista semántico, pués contener “burbujas” es una propiedad inherente a los líquidos y evidentemente este no es el caso. Consultado Pablo Campos respecto a este punto nos explica que utilizó la palabra “burbujas” y pudo haber utilizado “globos”(1) pues corresponden a la terminología habitualmente empleada en las escuelas y lo hizo con la intención de facilitar la identificación del problema en cuestión.
Siguiendo con el análisis de las objeciones de Omar Domínguez podemos ver :
A) Que cuando nos dice que hay que sumar a la evaporación del agua (humedad) la eliminación del aire ocluído, de los gases de oxidación de materia orgánica y de la descomposición de carbonatos y sulfatos, agregando finalmente los cambios de formas “alotrópicas” (2) de la sílice olvida considerar que casi todos estos procesos se producen a más altas temperaturas que la de evaporación del agua agregada y si esta evaporación no ha producido las temidas “explosiones” ya después no hay peligro que las produzcan los otros factores mencionados, al menos en pastas de composición convencional (3)
B) Cuando se refiere a las dimensiones de los poros y/o cavidades de aire e ironiza acerca de la posibilidad de medirlos con rayos X se olvida que medidos o no, los poros y/o cavidades igual existen. Además bastaría cortar una sección de la pieza en bizcocho y podríamos apreciar su tamaño aún a simple vista.
C) Cuando Pablo Campos propone, a título de ejercicio práctico, hacer una media esfera de 20 cm de diámetro y cerrarla con una plancha deja debidamente aclarado que es conveniente hacer una pequeña perforación (salida de aire) para evitar roturas (no explosiones) en caso que las paredes y/o costuras no tengan la resistencia suficiente como para soportar el aumento de la presión del aire contenido en el interior de la pieza al producirse su contracción durante el proceso de secado. Aquí Omar Domínguez se pregunta si esto significa que las paredes más delgadas no son porosas o si la arcilla plástica es comparable al caucho. Es evidente que no entendió bien y sus preguntas no son pertinentes.
D) Después también pregunta quien querría introducir una bomba de arcilla en el horno? Y no tiene en cuenta varias cosas:
E) Una “bomba de arcilla” tendría que contener bastante agua para poder explotar y la pieza propuesta como ejemplo ya está seca y solamente contiene aire y aún en el caso de no tener ninguna salida para el mismo tampoco puede “explotar”.
F) Omar Domínguez nos dice que las pastas “densas” lo son únicamente después de ser horneadas, y no considera que las pastas más plásticas son más “densas”, en estado crudo, que las poco plásticas (caolines, etc.) y esto queda demostrado al comparar las diferentes velocidades de secado.
G) Cuando comenta el párrafo que dice: “Creer que las piezas explotan por el aire es ridículo, explotan por humedad” nos explica que el autor de la nota original desconoce los otros factores intervinientes. En este caso le podemos preguntar: intervinientes en qué? en las explosiones? Ya vimos, anteriormente , que únicamente el agua (como humedad) puede producir “explosiones”.
H) Por mi parte recomiendo a los alumnos “atormentados por el aire” que consulten los libros nombrados por Omar Domínguez y verifiquen si encuentran alguna mención relativa a “explosiones” producidas por el aire al hornear las piezas crudas.
I) En ningún momento, Pablo Campos, habla de variadas razones que produzcan “explosiones”. Al contrario, opina que solamente son producidas por el agua (en forma de humedad) Es evidente que Omar Domínguez sigue confundiendo “explosiones” con otro tipo de roturas (grietas, fisuras, etc.) y eso explicaría estas objeciones.
J) Cuando nos habla de las diferentes formas de agua que puede contener una pasta cerámica olvida, otra vez más, que la única forma en que puede producir “explosiones” es como agua de formación si la pieza no ha sido debidamente secada.
K) También nos dice que “puede haber agua adsorbida (no confundir con absorbida) hasta cerca de los 1000ºC”. Personalmente no creo que pueda haber agua en esas condiciones pero suponiendo que la haya no traería ningún problema por estar ya afuera de la pieza.
Sería más conveniente explicar la diferencia entre agua adsorbida y absorbida, pero esto ya es otra historia.
Conclusión: si hubiera, respecto a estos temas, otras opiniones diferentes sería útil enterarnos y poder publicarlas. Solamente es cuestión de animarse.
1) Globo/s: tampoco responde a la realidad pues se puede definir como “porción de aire u otros gases contenida en una membrana elástica”.
2) El término “alotrópicas” se refiere a las diferentes formas que puede presentar la molécula de un elemento químico. No es el caso de la molécula de sílice, por estar compuesta de dos elementos, y en este caso corresponde hablar de ”polimórficas”.
3) Podemos considerar pastas de composición convencional a las que contienen arcillas y/o caolines + otros minerales + agua, que son las utilizadas, habitualmente, en las escuelas y a las que evidentemente se refiere el artículo original.
Otras pastas, para usos especiales, quedan fuera de estas consideraciones y deberían estudiarse en cada caso particular. |