En el número 21 de esta revista (noviembre 2004), el señor Pablo Campos publica una nota de opinión, titulada “el lenguaje cerámico no existe”.
Ante todo destaco la importancia de sacar a luz nuestras ideas y exponerlas al debate abierto. Si algo caracteriza al ámbito cerámico es la escasez de conceptos, la falta de gimnasia del pensamiento, la pobreza del marco teórico.
En lo referente al artículo en sí, quisiera expresar mi total desacuerdo con lo expresado. Cuando afirma que las tecnologías particulares no hacen al lenguaje se está desconociendo que las tecnologías han tenido una enorme influencia en los distintos “lenguajes plásticos” a través de toda la historia del arte. Por ejemplo cuando los flamencos desarrollaron la pintura al óleo, cambió completamente la manera de pintar y la pintura del Renacimiento Italiano no podría ser igual sin esa innovación tecnológica. El componente técnico es indisoluble del hecho estético. Uno es funcional al otro. El material está puesto en función de la expresión, pero ésta no puede ser indiferente al soporte material.
Cuando el Sr. Campos expresa que “...en mis tiempos de alumno escuché hablar del lenguaje cerámico, y jamás nadie me dio una explicación seria...”debió ser porque quienes lo rodeaban no tenían demasiado claro en qué consiste dicho “lenguaje”. O porque el no quiso indagar demasiado en el tema. Estoy convencido que como todo “lenguaje” es una construcción histórica que se nutre de la experiencia de milenios, realizada en todos los continentes, y que conforman los cimientos del edificio que nosotros como ceramistas hoy ocupamos. En esta construcción convergen la cerámica utilitaria, la cerámica ritual, la cerámica arquitectónica, la cerámica de expresión artística, incluso la cerámica industrial, que tanta influencia tiene en el arte cerámico contemporáneo. Dentro de esta construcción está también la alta y la baja temperatura, la reducción, la oxidación, el torno, la trafila, el esmalte, la sal, todos ellos aportando calidades que no necesariamente pasan por lo intelectual (LA IDEA) o por algo mas críptico como sería la NO IDEA (concepto no definido por el Sr. Campos), sino que competen a las esferas de lo SENSIBLE (emociones) y lo SENSORIAL (sentidos). Cuando expresa que el lenguaje visual es el único que atañe a la cerámica, cae en el error común a nuestra cultura “occidental y visual”, negando las posiblilidades táctiles e incluso sonoras que posee la cerámica.
Finalmente, creo que debemos aceptar sin falsos complejos la pesada carga técnica que posee la cerámica, que es a su vez su mayor riqueza. Pensemos en los medios de comunicación audiovisual, ninguno es indiferente a sus posibilidades técnicas y éstas determinan sus características de expresión. ¿O alguien piensa que los lenguajes del cine, la televisión y el video digital no tienen características individuales y componen un mismo “lenguaje visual”?.
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