Para hablar de lenguaje, antes, tratemos de darle un marco semántico a esta palabra, de saber y entender que es lo que decimos cuando decimos lenguaje:
Si hablamos de lenguaje tenemos que hablar necesariamente de un emisor y de un receptor, pues el lenguaje es un medio de comunicación.
Podemos entender al lenguaje como la transmisión de un significado por medio de símbolos y signos conocidos.
En la comunicación están implícitos los sentidos de percepción, ya sea la visión, la audición, el tacto, etc.
El hombre utiliza en su comunicación distintos lenguajes verbales o no verbales. Se comunica por medio de palabras, de sonidos, de gestos o ademanes.
En resumen, el lenguaje podría ser Cualquier medio que se emplea para expresar una idea.
Y ahora volvamos a nuestro tema. Desde mis tiempos de alumno, escuché hablar del “lenguaje cerámico”, y jamás nadie me dio una explicación seria de que es lo que se intenta decir con esa formula tan cargada de solemnidad, que durante algunos años creí verdadera.
La más repetida de las argumentaciones es la cuestión de la sinterización de las arcillas, es decir su “paso por el fuego”, la arcilla sometida a temperaturas elevadas. Bien, eso es cierto, pero es una característica tecnológica, o procedimental, o química en tal caso, de la cerámica; y no es determinante de las arcillas (algunas herramientas de corte, por ejemplo las fabricadas con widia, son un elemento sinterizado por la acción de la temperatura y la presión).
Cada disciplina tiene sus tecnologías particulares, sus procedimientos adecuados, y conocimientos técnicos determinados, pero eso no hace para nada al lenguaje, es decir, una palabra escrita con lápiz o pluma, no afecta la comunicación sino que le da características subjetivas distintas, nada más que eso.
Y en este punto ya no es difícil comprender que cuando se habla de “lenguaje cerámico” se habla de una mezcla de cosas confusas y traídas de los pelos, y de lo que no se habla (vaya paradoja) es del lenguaje como debe ser entendido. Y si hablamos de lenguaje, tenemos que hablar de la cerámica como un medio de producción de símbolos o signos con una tecnología particular dentro del Lenguaje Visual, pues ese es el único lenguaje que atañe a la cerámica. Lenguaje enmarcado dentro de los Artificiales(1), donde lo cerámico (procedimiento), deja de existir (como vedette) en función de la idea expresada. (al menos así debiera serlo, y así entenderlo).
Entonces hablemos de tecnologías y técnicas en el proceso (resignificables en función de la idea), y de comunicación (de ideas) en el lenguaje visual. Ahí debe estar el trabajo fuerte.
El lenguaje es comunicación y la comunicación tiene que ver con los símbolos y los significados y no con los procedimientos y las técnicas con que fueron elaborados. Por eso antes que la técnica y la tecnología, debe existir la IDEA (o la no-idea (que es otra forma de idea)), y la necesidad de comunicarla.
(1) Diana Fernández, en su texto “La comunicación visual” nos dice: A las lenguas habladas las llamamos lenguajes naturales, incorporan la sutileza, la sugerencia, la ironía, la metáfora y la poesía.[...] El hombre al necesitar expresarse con más exactitud y rigor, crea nuevos lenguajes llamados artificiales. Se dividen en formales (se utilizan cuando se quiere eliminar la vaguedad y la ambigüedad: álgebra) y técnicos (ciencias en gral.)
El lenguaje visual es entonces artificial, creado por el hombre y técnico: constituye un cuerpo de datos que puede utilizarse para comprender mensajes de distintos niveles de complejidad, desde los más funcionales, hasta los más expresivos.
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