Opinión

La otra mirada / por Emilio Villafañe

 

El lenguaje cerámico no existe, si no lo ves. Cuando Pablo Campos dice sobre el lenguaje cerámico: ”jamás nadie me dió una explicación seria de lo que se intenta decir con esa fórmula tan cargada de solemnidad, que durante algunos años creí verdadera (Cerámica Nº21). Una mirada de mujer que trasmite deseo y belleza no es acaso lenguaje? Seguramente al perdernos esa mirada no tenemos forma de comunicarnos con semejante placer y quizás lleguemos a pensar que no existe el lenguaje de la atracción y el deseo. En la cerámica puede existir un lenguaje que reconoce en la poesía de superficies, texturas, formas, colores, fuegos, humos y todos los sedimentos que se puedan combinar, entre estos registros, con las manos, el corazón, el intelecto. La presencia del fuego no es sólo una determinación tecnológica o técnica solemne, trasciende, desde el flameado que puede acariciar la piel de una forma o la gota de sudor de algún esmalte que transita, a veces azarosa, por el  cóncavo de un objeto.
Sugiero incorporar a la mirada científica, la otra, para evitar definiciones parciales, especialmente en la ciencia cerámica.
También es posible pedir explicaciones a quienes manejan el lenguaje cerámico, entiendo que hay varios referentes a consultar.

 

Comentarios. Por Julio Gómez

En los anteriores números 21 y 22 publicamos notas de opinión de Pablo Campos (El lenguaje cerámico no existe), y la réplica a la misma de Guillermo Mañe. Paralelamente recibí variados comentarios acerca de esta cuestión.
Hoy interviene Emilio Villafañe. Evidentemente el tema planteado resultó de interés y generó polémicas. Al analizar estas notas e ir reflexionando  sobre su contenido pude sacar mis propias conclusiones y darme cuenta que se presenta cierta confusión acerca de la expresión “lenguaje cerámico”. Si bien Pablo Campos lo fundamentó desde el punto de vista semántico (relativo al significado de las palabras)  y opino que lo hizo muy bien, quedó algún resquicio para la duda y ahí se presenta la confusión. Cuando un término y/o expresión se utiliza, reiteradamente, con un sentido diferente al original termina, finalmente, siendo aceptado y en ese caso no podríamos decir  que sea totalmente incorrecto. La expresión “lenguaje cerámico” es, según vemos, utilizada en nuestro medio en relación a las características sensoriales del material con prescindencia del mensaje y/o idea, resultando de esta manera totalmente subjetivo. Si bien es cierto que determinadas calidades cerámicas pueden aportar lo suyo al mensaje pretendido no pueden, de ninguna manera, sustituirlo sin riesgo de perder el sentido esencial de la obra. Cuando el artista ceramista no logra compatibilizar su mensaje y/o idea con las características cerámicas  adecuadas su obra pierde valor y se pone en evidencia esta disociación en cuanto al significado de los términos empleados al evaluarla. Muchas veces vemos el caso de una obra plásticamente bien resuelta pero de baja calidad cerámica o también el caso contrario y así podemos comprobar que el tema del “lenguaje cerámico” aparece como contradictorio y en estos casos nos podríamos preguntar cual es el “lenguaje cerámico” a privilegiar a la hora de la evaluación.
Como conclusión me parece que lo más importante es respetar, sobre todo, la calidad del material cerámico utilizado y si el mensaje y/o idea tiene valor la obra resultante también lo tendrá.

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